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Boletín: Septiembre 2023

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Nos encontramos en la parte final del año, en el que parece dibujarse una leve desaceleración, con los precios de la energía al alza, y una inflación todavía no controlada a la que se le trata de poner freno con tipos de interés muy altos, que generan, no obstante, efectos negativos en la inversión. Con este panorama, las empresas ven el futuro inmediato con cierta inquietud, no porque se atisben peligros concretos en el horizonte próximo, sino por la propia incertidumbre en la que se encuentra la economía mundial en un escenario político y económico tan cambiante.

En nuestro ámbito más doméstico, la aprobación hace un año de la reforma concursal, ha hecho que algunas empresas empiecen a utilizar algunos de los instrumentos que la nueva normativa ha consagrado con el fin de conseguir asegurar la viabilidad de sus actividades empresariales. En este sentido, debe llamarse la atención sobre los nuevos planes de reestructuración, que se han concebido como una herramienta especialmente adecuada para superar las dificultades empresariales de las empresas viables. El nuevo instrumento supera el ámbito de las conocidas refinanciaciones, ya que no solo pueden suponer el alargamiento o ampliación de los créditos concedidos a la sociedad en dificultades, sino que también puede traer consigo la reestructuración del capital mediante operaciones que alteren el activo de la sociedad. Para que tengan el éxito pretendido, estos planes deben acordarse cuando la empresa vislumbre ciertas dificultades, pero todavía no se halle en una situación cercana a la insolvencia, que le permita ser soberana a la hora de tomar sus decisiones, en consonancia, eso sí, con los intereses de sus acreedores. Dichos planes deberán ser objeto de homologación por el juez, que podrá extender su eficacia, incluso, a otros acreedores que no lo hayan suscrito, siempre que se cumplan una serie de requisitos. De este modo, la empresa podrá superar su coyuntural situación y conseguir mantener su actividad sin tener que asomarse al proceso preconcursal ni, mucho menos, al concursal, que, en la mayoría de las ocasiones, arrastra a la empresa incursa en dicha situación, a su liquidación y posterior extinción.

Ciertamente resulta todavía prematuro aventurar el alcance que este nuevo instrumento va a tener en el tejido empresarial, aunque en el panorama nacional ya ha trascendido la suscrición de varios planes de reestructuración acordados por empresas de envergadura económica, que han posibilitado el saneamiento de algunas sociedades, pero también la generación de ciertas situaciones controvertidas, al posibilitar, en contra de la voluntad de la propiedad, la entrada en la gestión de la empresa de representantes de los acreedores. Uno de los elementos que puede favorecer su progresiva utilización es el protagonismo que, en este tipo de situaciones, ejerzan los denominados “expertos en reestructuraciones”, profesionales capaces de coadyuvar a las empresas en dificultades a trazar planes de viabilidad enmarcados dentro de los acuerdos de reestructuración con el fin de conseguir que la sociedad encuentre la vía adecuada para superar sus dificultades. Deberán conocer la actividad de la empresa a la que asesoran y al mismo tiempo, dominar las herramientas financieras y corporativas que hagan posible reestructurar el activo y pasivo y conseguir con ello hacer que la empresa resulte viable. Por ello, las empresas que vean la conveniencia/necesidad de celebrar acuerdos de reestructuración con el objeto de mantener y garantizar su viabilidad, deberán contar para ello con profesionales externos, expertos en management que también dispongan de conocimientos jurídicos, capaces, en suma, de realizar esta importante función de asesoramiento empresarial, que solo será exitosa si efectúan su labor con profesionalidad e independencia y las empresas son receptivas a sus recomendaciones o instrucciones, lo que, en ocasiones, no resultará tarea fácil. Habrá que estar atentos, por tanto, a la progresiva implantación de estos planes para valorar su alcance y, sobre todo, la conveniencia de su utilización.

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